La leucemia felina (FeLV) y la inmunodeficiencia felina (FIV, el “sida felino”) son las dos enfermedades crónicas que más preocupan en gatos. Las dos pueden pasar meses sin síntomas, por eso la prueba rápida es la forma más práctica de saber el estado de un paciente.
Cuándo hacer la prueba
- Al recibir un gato nuevo, antes de que conviva con otros.
- En gatos enfermos, sobre todo con infecciones que no mejoran, pérdida de peso o anemia.
- Antes de vacunar contra leucemia.
- En gatos que salen a la calle o que se pelearon con otro gato.
- En criaderos y gateras, como control de rutina.
Qué detecta cada prueba
- FeLV Ag: busca el antígeno del virus, es decir, el virus presente en la sangre.
- FIV Ab: busca anticuerpos, la respuesta del cuerpo al virus.
Con el combo FIV + FeLV obtienes los dos resultados con una sola gota de sangre, suero o plasma en 5 a 10 minutos. Es la prueba más pedida en gateras. Si solo necesitas una, están por separado: FeLV Ag y FIV Ab.
Casos que confunden
- Gatitos menores de 6 meses con FIV positivo: pueden traer anticuerpos de la madre. Lo recomendable es repetir la prueba después de los 6 meses.
- Contacto reciente con un gato positivo a FeLV: al principio la prueba puede salir negativa. Repítela alrededor de 30 días después.
Cómo leer el resultado
El combo tiene una ventana para cada virus. En cada una, línea C y línea T es positivo (aunque la T sea tenue), solo C es negativo y sin C la prueba no es válida.
Un resultado positivo conviene confirmarlo según el criterio del médico veterinario, sobre todo en gatos sanos o de bajo riesgo.